jeudi 3 octobre 2013

Retos en los diálogos de paz en la Habana



Su pronto tratamiento, una garantía de buena voluntad de Partes.
Por Mario Sandoval[1]

“El arte de persuadir tiene por objeto la manera en que los hombres consienten  lo que se les propone y  las condiciones que quieren hacerles creer”[2]

Los medios de comunicación, los políticos, los expertos y las ONG, comentan y describen, las declaraciones del gobierno colombiano del Presidente Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que en agosto 2012 acordaron establecer conversaciones con sede principal en la Habana para “…iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas sobre los puntos de la Agenda…, con el fin de alcanzar un Acuerdo Final para la terminación del conflicto que contribuya a la construcción de la paz estable y duradera”[3]. Pasaron trece meses de esas conversaciones en el cual se vivieron momentos críticos, de dudas, de altas divergencias en donde un fin precipitado era posible a todo momento.   

Luego de la pausa determinada por las Farc el  23 de agosto 2013,  las negociaciones se reanudaron y recién el 09 septiembre último, se emprendió el segundo punto de una agenda constituida de cinco puntos temáticos y uno técnico.

En ese escenario, la elección de una  estrategia de comunicación sirve a orientar, influenciar  y transmitir diálogos, reivindicaciones y confrontaciones, mostrando que las discusiones continúan fuera de la mesa de negociación. Últimamente, las Farc presentaron sus observaciones en los comunicados del 26 agosto y 09 septiembre[4] y el Presidente Santos ratificó, el 06 septiembre último, los objetivos de las negociaciones durante una entrevista radial.[5]

Los negociadores en la Habana saben que existen desafíos transversales, objetivos, multidimensionales, que estando por afuera de la agenda temática (voluntariamente o por omisión), escapan a los argumentos de justificación del conflicto armado y tienen una incidencia directa sobre los diálogos de paz. Las Partes no pueden ignorar la dimensión de la justicia penal internacional en cuanto a la responsabilidad individual,  el rol del Estado, la diplomacia jurídica y la protección de los derechos de las victimas vistas más allá de las fronteras colombianas. Esos actores conocen también la imposibilidad real de imponer condicionantes cuyas decisiones dependen únicamente  de mecanismos institucionales, regulados por convenciones, tratados o compromisos gubernamentales dependientes del sistema internacional.   
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[1] Mario Sandoval, experto en seguridad internacional, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas y filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Regularmente realiza à nivel internacional conferencias, asesorías y publicaciones. Miembro de centros de investigaciones, asociaciones multidisciplinarias.
[2] L’Art de persuader (1660) de Blaise Pascal
[3] Punto I del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, del 26 agosto 2012.

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